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Las levaduras son probióticos, que han mostrado promover el crecimiento, la supervivencia, la actividad y la expresión de genes codificantes para las principales enzimas digestivas, cuando son administrados durante la etapa larvaria.

El uso de probióticos para el cultivo de peces marinos en agua dulce, se incrementa cada vez más, debido a los efectos positivos que éstos confieren al hospedero.

Entre los beneficios aportados por estos microorganismos, encontramos el suminstro de poliaminas, las cuales promueven diversos procesos fisiológicos vitales para el hospedero.

En peces teleósteos, se ha observado que la administración de levaduras vivas en la dieta, estimula el sistema inmune y antioxidante así como la expresión de genes relacionados en el sistema inmune, confiriendo protección contra patógenos.

Asi mismo, en los juveniles, también se ha demostrado que se promueve la actividad de ciertas enzimas digestivas, permitiendo obtener mejores rendimientos en el crecimiento.

Las levaduras presentan un elevado contenido proteico, de aproximadamente un 50% de su peso y son ricas en vitaminas, minerales y aminoácidos.

Poseen un amplio potencial enzimático, lo que se ha aprovechado industrialmente para la producción de distintos compuestos, como proteínas celulares, vitaminas, pigmentos, enzimas, etc.

El tracto digestivo no es sólo responsable de la digestión y absorción de nutrientes desde los alimentos, sino que es un sistema en el que se montan constantemente respuestas inmunes de defensa en contra de toxinas, bacterias y virus patógenos.

Una de las alternativas para mantener este sistema saludable es ingerir microorganismos que presentan una actividad beneficiosa comprobada, llamados probióticos. Las ventajas de usar las levaduras como probióticos es que su crecimiento y viabilidad no son afectados por los antibióticos y algunos de los componentes de su pared celular.